Frei, Girardi, Sabat, Zaldívar, Monckeberg son apellidos que se repiten en la política nacional. La democracia permite, en teoría, que todos tengan las mimas opciones de acceder a cargos públicos, pero en la práctica es tan así.

La dúda que me asalta entonces es: ¿Es cada vez más necesario ser familiar o amigo de alguien para ser parte de la política?

Revisen algunos artículos que se han publicado al respecto y se darán cuenta de cómo tíos, hijos, sobrinos y nietos "de" son los que dirigen el destino de este país.

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