Debo manifestar una cierta molestia por la actitud pasiva e, inclusive, insensible que ha tenido la Coalición por el Cambio – sector al cual adhiero – respecto a la situación de la periodista y bloggera cubana, Yoani Sánchez, y su venida a Chile con motivo del “V Congreso Internacional de la Lengua Española”.

Como es de público conocimiento, Yoani Sánchez, en atención de su calidad de opositora del régimen totalitario cubano, se encuentra privada de acceder a servicios como internet y es una víctima constante del acoso gubernamental por parte de los órganos de inteligencia. De acuerdo a la edición de Santiago de ayer de “El Mercurio”, la periodista confiaba que Michelle Bachellet y el Rey Juan Carlos de España intercedieran por ella para que las autoridades cubanas autoricen su venida al país –  aunque, sin embargo, afirmaba tener pocas esperanzas de que le otorguen dicha autorización –.

Es de esperar que la coalición próxima a gobernar tenga un interés permanente sobre materias concernientes a los derechos fundamentales en toda la región (y especialmente en Cuba) – desmantelando el engañoso “monopolio moral” que la izquierda ha pretendido establecer en estas materias – y que se refiera activa y expresamente sobre la situación de la aludida periodista.

Lamentablemente, en estos momentos me entero sobre la muerte de Orlando Zapata Tamayo, preso político condenado a 36 años de prisión por disentir del totalitarismo de los hermanos Castro, luego de pasar cerca de 86 días en huelga de hambre.

Estas situaciones son inaceptables si creemos en un orden social liberal.

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