A escasos días de que termine (al fin) el período electoral, la pregunta suena más fuerte que nunca: ¿Podrá Frei remontar la gran desventaja y sobrepasar a Piñera? Y como si fuera la misma pregunta, desde otro punto de vista: ¿Importará el apoyo de Marco Enríquez-Ominami hacia “el candidato del pueblo” Frei?
La verdad que toda esta situación se asemeja bastante a lo que llamaremos: La técnica del “Jote”. El “Jote” es aquel personaje soltero y que deambula con andar medio idiota por la vida, que cansado de tanto ver pasar las oportunidades de éxito, se va a una discotheque el viernes en la noche sediento de logros y placeres momentáneos. Entra al lugar, confiado va por un combinado y se comienza a pasear vuelta tras vuelta buscando a su presa; intenta una y otra vez sacar a bailar o armar conversa con féminas semi-diosas; rápidamente se da cuenta de que al parecer él no es tan atractivo como le dijeron sus padres, ni mucho menos simpático como para salvar la noche con un ‘salud.
Pero de pronto, cerca del horario de cierre del local, divisa una oportunidad única pero tentadora: encuentra sola a una fémina que antes había visto muchas veces en su Universidad, pero que nunca le llamó la atención ni le robó una sonrisa porque de gracia tenía nada. No obstante aquella noche se ve fresca, renovada, con un andar alegre que hace desviar las miradas de muchos pseudo-galanes. Esa puede ser la oportunidad de cantar victoria, cuando ya ni siquiera él mismo tenía fe en aquello.
Rápidamente se da cuenta de que la mujer-objetivo está siendo acosada en forma molesta por 4 hombres de avanzada edad en manifiesto estado de ebriedad, por lo que lleno de valentía va e intenta convencerlos de rectificar su comportamiento. Afortunadamente 2 de aquellos tipos entran en sus cabales y se largan pidiendo disculpas, mientras que los otros 2 insisten en mantenerse a un costado de la mujer, ya sin molestar en forma manifiesta, pero acosando con la mirada.
El “Jote” cree que este movimiento lo llevará indudablemente hacia el éxito que tanto ansía, pero la niña, picarona y convencida de sus atributos, apenas le esboza una sonrisa y sigue su propio baile hacia otro lugar del salón… es decir, se da color.
El “Jote”, aún confiado y seguro de que la media hora que le queda le alcanzará para hacer algo, no se da por vencido, se da un par de vueltas, y divisa nuevamente a la mujer; esta vez la encuentra buscando en su cartera unos últimos billetes para comprar algún tipo de alcohol. Entonces el “Jote” rápidamente va y compra 2 cervezas, comienza a mover sus caderas y se acerca al objetivo.
Es este el momento clave de la noche: el “Jote” sabe que es su última oportunidad, que si no hay interacción, ya será muy tarde, debiendo volverse solo a su casa hasta 4 semanas más, después del período de exámenes; por su parte, la mujer se da cuenta que también es su última oportunidad para hacer de aquella preparada salida nocturna algo memorable, es decir, que toda la producción, maquillaje y ganas de bailar no queden en nada, mal que mal, todo el poder que tiene, se le vence al cierre del local.
Es así como ella lo mira de pies a cabeza, también cree reconocerlo de alguna parte, pero no la convence: tiene la nariz un poco grande y es de aspecto un tanto serio. Pero bueno, “qué más da” se dice la fémina, “no voy a irme sin pan ni pedazo para la casa”. Así que comienza a mover sus caderas y empieza a bailar con el “Jote”, cuando ya quedan apenas 6 minutos para el cierre de la discotheque.
Es tan poco el tiempo, que ni siquiera se consultan el nombre, y cuando faltan 4 minutos para el cierre, se entrampan en un beso tímido pero cómplice. Es la culminación de tantos dimes y diretes, tiras y aflojas que al final terminan en donde siempre pensaron que estarían. Sin embargo, pensar en ir más allá, quizás caminar juntos de la mano en búsqueda de un lugar para consumar estos atisbos románticos, intercambiar palabras o idear un encuentro futuro para algo más placentero, no será posible…
Ya es demasiado tarde, el local ha cerrado, la noche se acaba y la fémina se va para su casa sola, sin más poder del que tenía antes, incluso con menos, porque ya ha accedido a las demandas del “Jote”, mientras este, ensalzado por el éxito parcial, momentáneo e inesperado, también camina rumbo a su casa solo, pero con parte de la tarea cumplida: la mujer cayó ante sus jugadas y se besaron mutuamente… al menos tendrá una historia que endulzar con sus amigos, hasta la próxima salida, en 4 semanas más.
A 4 días de la 2da vuelta presidencial, el candidato que perdió con un meritorio 20% de los votos en la 1era vuelta, ha manifestado abiertamente su apoyo a Eduardo Frei. Pudiendo tener múltiples interpretaciones y segundas lecturas, lo que es ineludible es que todo el poder que tenía, ha desaparecido: es independiente, el mayor díscolo de la Concertación, ya no será diputado, nadie de quienes lo apoyaron estará en el Congreso y ha declarado abiertamente libertad de voto para quienes lo votaron…
De ahora en adelante no será nada más que el recuerdo de alguien atrevido y corajudo, que sin embargo, a la hora de los quiubo, acaso temeroso de perder ese poder, se ofreció por un lote de cumplidos que en nada harán cambiar a este país, como él tanto supuestamente quería, sino que siguen siendo parte de la política caudillista y negociable que tanto le escuchamos criticar.
Todo poder conlleva una gran responsabilidad, y cuando el poseedor del anillo no supo qué hacer con él, se lo entregó en bandeja a la criatura que lo acechaba: el “Jote” podrá ahora descansar feliz.

