Suele decirse que la mejor forma de aprender es levantarse luego de haber caído. Hoy Chile se encuentra aún en el suelo luego del terrible sismo que nos azotó el pasado 27 de Febrero y nuestra capacidad de resiliencia está por verse. Se dice también que nuestro país posee una “cultura sísmica”, por lo que recuperarse de este triste evento natural es solo cuestión de tiempo. Dos consideraciones nacen a partir de esta tragedia.

Primero, lo de “cultura sísmica” es cuestionable. Las personas se sobreabastecen, existen saqueos a supermercados, robos a casas deshabitadas, y otros desafortunados eventos. Lo que sí existe en nuestro país es un buen funcionamiento de las instituciones y una gran capacidad de empatía y solidaridad debido a que somos un país acostumbrado a acontecimientos de este tipo. Para que exista esa tan nombrada cultura es necesario que, por ejemplo, los medios de comunicación informen mucho mejor y dejen de privilegiar el “rating”. Muchas veces se utilizan estos eventos de manera morbosa para obtener mayor audiencia y se deja de lado el rol fundamental de los medios: proporcionar información útil. Es importante sensibilizar a la población, pero también es vital informar sobre carreteras intransitables, puntos conflictivos, bombas con escasez de combustible u otros datos. Si se pone el énfasis solo en la transmisión de tragedia y drama, se genera caos social.

Segundo, para tener cultura sísmica también es importante la responsabilidad de las autoridades a la hora de informar. El día del cataclismo esto FALLÓ. Así de crudo. La Armada de Chile informó que se descartaba la alarma de Tsunami, los medios difundieron la información y la población así lo comprendió. Horas más tarde, el mar comenzó a recogerse en algunas costas nacionales y toda acción humana fue tardía. El día 28 de Febrero, el ministro Vidal reconoce el error de la Marina: Sí hubo maremoto, las autoridades se apresuraron en dar una información equivocada, probablemente con el fin de tranquilizar a la población, pero la irresponsabilidad de descartar un hecho en forma apresurada actualmente se traduce en muertes. Esto no puede permitirse más.

Estas dos constataciones no son triviales, deben ser tomadas en cuenta ya que el poder que poseen los medios y las autoridades en cuanto a su capacidad de influir en el actuar humano es enorme. Con más responsabilidad, por parte de estos dos actores sociales, y con la solidaridad que caracteriza a nuestro país, Chile se pondrá de pie una vez más y saldrá adelante con esa entereza que hoy causa admiración en el resto del mundo.

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Debo manifestar una cierta molestia por la actitud pasiva e, inclusive, insensible que ha tenido la Coalición por el Cambio – sector al cual adhiero – respecto a la situación de la periodista y bloggera cubana, Yoani Sánchez, y su venida a Chile con motivo del “V Congreso Internacional de la Lengua Española”.

Como es de público conocimiento, Yoani Sánchez, en atención de su calidad de opositora del régimen totalitario cubano, se encuentra privada de acceder a servicios como internet y es una víctima constante del acoso gubernamental por parte de los órganos de inteligencia. De acuerdo a la edición de Santiago de ayer de “El Mercurio”, la periodista confiaba que Michelle Bachellet y el Rey Juan Carlos de España intercedieran por ella para que las autoridades cubanas autoricen su venida al país –  aunque, sin embargo, afirmaba tener pocas esperanzas de que le otorguen dicha autorización –.

Es de esperar que la coalición próxima a gobernar tenga un interés permanente sobre materias concernientes a los derechos fundamentales en toda la región (y especialmente en Cuba) – desmantelando el engañoso “monopolio moral” que la izquierda ha pretendido establecer en estas materias – y que se refiera activa y expresamente sobre la situación de la aludida periodista.

Lamentablemente, en estos momentos me entero sobre la muerte de Orlando Zapata Tamayo, preso político condenado a 36 años de prisión por disentir del totalitarismo de los hermanos Castro, luego de pasar cerca de 86 días en huelga de hambre.

Estas situaciones son inaceptables si creemos en un orden social liberal.

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Hasta ahora, los integrantes de la Alianza inevitablemente buscaban consagrar sus carreras políticas a través de algún cargo en el Congreso. La próxima asunción de Sebastián Piñera, con los nombramientos de su gabinete, abre nuevos espacios políticos, confirmando la necesidad de profesionalización de los dos principales conglomerados.

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http://blog.latercera.com/blog/ajiron/entry/la_profesionalizacion_de_la_derecha

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Creo que a nadie debería sorprender que los medios de comunicación se ocupen por mencionar las tensiones, berrinches y tirones que se suscitan al interior de los partidos políticos que integran la Alianza del nuevo gobierno y es que ante la ausencia de una Concertación lúcida y coordinada, aunque algunos insisten en decir que es una tregua sólo producto de las merecidas vacaciones, los espacios periodísticos están siendo bombardeados y ocupados mayoritariamente por un solo sector.

Estoy seguro que si la Concertación no estuviese tan desconcertada, los berrinches internos en Renovación Nacional y la UDI no serían noticia de primera plana, a lo más disfrutarían de una cuña o caluga tipo copucha. Un ejemplo cinematográfico de esta situación es la historia encarnada por Michael Douglas en la película The American President, una comedia livianita pero que muestra cómo podría influir en los medios de comunicación la ausencia de contrapeso político. El problema para la Concertación es que no cuenta con los servicios de Michael J. Fox (el astuto asesor de Douglas).

Ni siquiera el Gobierno de Michelle Bachelet ha sido capaz de generar una agenda que signifique una alternativa seductora para los medios. No soy periodista pero supongo que, a menos que la Presidente anuncie qué hará después de dejar La Moneda, no parece muy sexy para los editores periodísticos cubrir con enjundia las giras de despedida de la mandataria.

Pero bueno, ya que el temita de las pataletas copó la agenda, tomémonos un segundo para responder una simple pregunta: ¿Son inéditos los chispazos de exaltación en nuestra política partidista?.

Para nada. Este tipo de discusiones no son nuevas y es comprensible que en época de elecciones internas las diferentes posiciones intenten colocar sus puntos sobre la mesa. Algunos realizan esto con una brutalidad innecesaria, pero se justifica por la intervención de asesores que aún sostienen que cuando estás en desventaja, una de las mejores estrategias es gritar más fuerte.

En la UDI los ánimos se calmaron ni bien el Senador Pablo Longueira anunció que apoyaría la reelección de Coloma. Eso, a menos que Kast convenza a los disidentes de volver a la carga, debería dejar las cosas zanjadas en la casa de Av. Suecia.

En el caso de RN las cosas son más simples aún, ya que nada hace pensar que logre surgir una lista realmente competitiva para derrotar a Carlos Larraín, quien además de poseer un peso intelectual desequilibrante y un sex-appeal político envidiable, ha logrado significativos triunfos electorales a la cabeza del partido, cosa que ninguno de los nombres que suenan en los medios podría esgrimir a mi juicio.

Pero estos asuntos internos también inquietan a los partidos de la Concertación y aún que los micrófonos y lentes no los enfoquen, socialistas, pepedés, radicales y democratacristianos viven por estos días sus propias disputas. Autoflagelantes, autocomplacientes, chascones y liberales se comen las uñas por mejorar sus posiciones de influencia, salvo por el hecho de que dichos partidos no tienen que cargar además con la configuración del equipo que gobernará los próximos cuatro años.

Algo de esto salpicó un diario al salir Pepe Auth a declarar su intención de volver a la Presidencia del PPD si el Laguismo continuaba con sus intentos de apoderarse del partido.

En fin, ya veremos que pasa con todo esto, mientras las pequeñas olitas tendrán su oportunidad de transformarse en devastadores tsunamis.

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Apareció en El Mercurio esta semana. Es el gran evento en donde las grandes nuevas ideas toman notoriedad pública. Y este año se acaba de realizar la versión 2010. Me refiero a TED, el ciclo de conferencias que año a año marcan pauta sobre los temas que se discuten.

Aquí los dejo con la conferencia que dió el chef inglés Jamie Oliver sobre el problema de la obesidad que está matando a miles de personas cada año.

 

http://www.ted.com/talks/jamie_oliver.html

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